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viernes, 6 de junio de 2014

Enrique Ortiz, culpable principal del descenso del Hércules



EDITORIAL DE LA REDACCIÓN DEL HÉRCULES EN VAVEL. DEBIDO A QUE EL MEDIO NO HA QUERIDO PUBLICARLO, USAMOS ESTE BLOG COMO VÍA. 
Firmado: Javier Rubio, Daniel Rodríguez, Leandro Ortiz y Marcos García. 


       Hay clubes de fútbol que tienen “bicefalia”, es decir, que dos máximos representantes pelean por ser la cabeza visible que toma las decisiones. Otros, tienen incluso más personas que toman el mando. Por tanto, a la hora de pedir responsabilidades, la afición debe repartir la culpa entre distintos elementos. En Alicante, nadie puede discutir que  las decisiones primordiales las haya tomado otro que no sea Enrique Ortiz. 15 años lleva haciendo y deshaciendo a su gusto en el Hércules. 

       Tres procesos concursales en 15 años. Con Ortiz, el Hércules quiebra cada 5 años. Es el único equipo europeo que ha vivido  tres procesos concursales. Este último ha dejado una deuda de 60 millones de euros. Esta deuda ha sido generada con una política de gasto excesivo. Tan excesivo, que se ha gastado mucho más de lo que se tenía. A pesar de esta evidente crisis de gestión de club, Ortiz se ha permitido el lujo de pedir de forma bobalicona a los herculanos “1500 euritos” para que él deje a un lado su proceso de hundimiento de la nave blanquiazul.

       Qué decir del proyecto deportivo. Ya no se puede decir la frase: “Ortiz nos salvó”, ya que su gestión ha llevado al Hércules al punto de partida. El Hércules es de 2ºB. Y lo es sin proyecto y casi sin futuro, por culpa de un convenio de acreedores inasumible para la entidad  que firmó el ex presidente García Pitarch. Este último, es uno de los muchos bandazos que Ortiz ha dado. Juan Carlos Mandía, Esteban Vigo, Sergio Fernández, Pitarch o Quique Pina han sido las caras principales en materia deportiva en los últimos años. Unos con mejores resultados que otros. Pero siempre con la larga sombra de Ortiz de fondo, haciendo y deshaciendo, sin dejar trabajar a los profesionales. Con contratos excesivamente largos o cortos, según se levantase esa mañana. Con mayor o menor responsabilidad en el club, según su humor le indicase. Y Portillo, que nadie se olvide de su yerno, al que trajo para echar por tierra uno de los pocos buenos proyectos que se han visto en Alicante: el de Sergio Fernández.

       Salvo algunas excepciones, cada vez que el Hércules salía en el panorama informativo nacional la afición se echaba a temblar. Escándalos de corrupción y amaños han manchado la historia del Hércules. Ni el tan deseado ascenso a Primera División pudo disfrutar la afición. Una conversación telefónica grabada a Enrique Ortiz mostraba como el máximo mandatario herculano pudo cometer irregularidades para ascender. Dicha grabación se realizó dentro de la Operación Brugal, trama de corrupción en la que Ortiz está implicado junto con el Ayuntamiento de Alicante, al igual que también ha sido relacionado con el Caso Gürtel.

       Y las instituciones, que nadie se olvide de ellas. Que a nadie se le ocurra pedir un comprador para el Hércules. El club dejó de pertenecer a Ortiz con la ampliación de capital realizada hace tres años. A día de hoy, la Fundación del Hércules es la que tiene el accionariado máximo, eso sí, con hombres de confianza de Ortiz como patronos. Sin embargo, ¿de dónde salió el dinero para hacer la ampliación de capital? De la Generalitat, señoras y señores. De un préstamo del IVF. Es decir, dinero público que no se ha devuelto y que nadie parece decidido a reclamar. ¿No será que el Hércules es de todos los valencianos y las valencianas? ¿Por qué nadie reclama lo que es suyo? ¿Por qué no se interviene la gestión de un club que va camino de la ruina y que al mismo tiempo ha sido financiado con dinero público? 

       Por tanto, desde esta redacción reclamamos a los políticos, tanto a los que gobiernan como a la oposición, que pongan toda su voluntad en salvar un club de fútbol de más de 90 años. Además, ya no es solo una cuestión sentimental, dinero público está en juego en una época de crisis en la que se recorta incluso lo más elemental. Casos como este no hacen más que dividir a la ciudadanía y crear brechas sociales. Desde la redacción del Hércules en VAVEL nos sumamos a la campaña #PorUnHérculesLimpio y animamos a todos los herculanos a acudir al partido que enfrentará a un descendido Hércules con el Barça B, el sábado a las 18:30.

miércoles, 10 de abril de 2013

Enrique Ortiz: El puro que contamina la realidad


Nos encontramos en un proceso de nuestra historia contemporánea en la que la justicia es protagonista. Puede que esta relevancia la comenzara a tomar desde que el monarca Juan Carlos I lanzara al aire una premisa tan impactante como lógica, por otra parte: Tomos somos iguales ante la ley. El otro punto que completa este círculo es la imputación de la Infanta Cristina por el caso Nóos. Pero este no es el único proceso judicial abierto de gran calado, por desgracia hay mucho más. Lo podemos observar con Gürtel, los ERES en Andalucía, los sobres de Bárcenas, las cuentas en Suiza de la familia Pujol, y, a nivel más local, pero no menos importante, el caso Brugal, que afecta directamente a Enrique Ortiz. Con este panorama no es de extañar que la ciudadanía valore la corrupción como una de sus máximas preocupaciones por detrás del paro. Sin embargo ponerse a analizar todos estos casos sería tan aburrido como improductivo, y ya que aprendí de un maestro como Woody Allen que de lo más cercano y particular se obtienen las teorías más universales, me centraré en el individuo que tienen ustedes al comienzo, fumándose un purito. Además, la actualidad me respalda.

Digo que la actualidad me respalda porque hoy se ha conocido que el Consorcio del Plan Zonal de la Vega Baja ha adjudicado la gestión de los residuos a Enrique Ortiz para los próximos doce años. El resultante final de la operación permitirá ganar al empresario de Alicante la friolera de 500 millones de euros. Lo sorprendente -o no- es que la empresa de Ortiz ha sido la única que ha optado a encargarse de dicho servicio, no ha tenido competencia alguna. Poniéndonos en antecedentes comprenderemos que esta situación no es novedosa en absoluto. Enrique Ortiz ha sido durante más de una década el máximo accionista del Hércules CF, haciéndose cargo como favor personal al entonces alcalde de Alicante Luís Díaz Alperi. Se le permitió la recompra del estadio José Rico Pérez, con unas condiciones en el contrato incumplidas posteriormente (se reflejaba entre otras cosas la obligación de una reforma total de la instalación que solo ha sido parcial y ridícula, como podemos ver en el deterioro de los focos de iluminación). También hay que señalar le fue concedido un préstamo de 18 millones de euros por parte del IVF el cual no ha sido devuelto ni se ha aclarado su destino. 

Además, este empresario -es mucho más- se encuentra imputado en el caso Brugal.Todo proviene de su amistad con la alcaldesa de Alicante Sonia Castedo, y la ventaja que ésta supuestamente habría proporcionado a Ortiz a la hora de conocer los cambios en el PGOU - Plan General de Ordenación Urbana-. Esta información es la que habría permitido que Ortiz pudiera acceder preferentemente a ciertas concesiones para sus empresas. El plan Rabasa, la construcción de Ikea, son polémicas que se hacen eternas en Alicante. Por todo esto no es extraño que sea un personaje reconocido en la ciudad , sobre todo si añadimos su curiosa personalidad: es prepotente, no duda en pavonearse de su éxito y sus supuestos logros, de lengua fácil, habla antes de pensar, lo que podemos calificar como un bocazas.

Así, es hora de analizar qué es Enrique Ortiz, qué genera su figura, y en especial por qué existe. Empezaré por el final. Ortiz es un residuo de la democracia española. Puede que algunos lo consideren un legado de antaño, de la época de los caciques, o una herencia de una larga dictadura. No obstante, yo le considero una figura formada a la par que el nuevo comienzo que dio España en 1978. Es un figura paralela a Jesús Gil, ya desaparecido, que dio paso a otros como Julián Muñoz o nuesto protagonista. Y si creo que es producto de lo peor que puede dar nuestro sistema es porque vive amparado por las instituciones. El del purito no necesita vivir al margen de la ley, no necesita llevar gabardina, sombrero y camuflarse. Es un personaje público, que se pavonea delante de todos sin miedo o complejo alguno.

Cuando un trabajador normal y corriente se levanta por la mañana y escucha o lee la noticia de las contratas de basuras, pierde la confianza en el sistema. Por eso es tan perjudicial la existencia de Enrique Oriz, porque al margen de si ha cometido algún delito o no, aparte de ese supuesto daño, rompe totalmente la conviviencia. Contamina la sociedad. Este caso es aplicable a cualquiera de más envergadura, a cualquiera de los muchos casos que hay a nivel nacional. Alguno se pregunta si Enrique Ortiz se presentaría a alcalde. Es obvio que no, y lo peor de todo es que no lo necesita. Como hemos dicho antes es capaz de estar sin estar, de decidir sin tener el voto de nadie para hacerlo. La capacidad de poner en duda todo y contaminar la realidad.