jueves, 21 de febrero de 2013

¡Va por ustedes!


Para que usted y yo, querido lector que vuelve a visitar este blog después de un tiempo, ya que por causas que yo no soy conocedor la inspiración no ha estado conmigo los últimos días, nos entendamos, hemos de establecer una premisa clara: Prefiero tomarme en clave de humor lo acontecido ayer en el Congreso de los Diputados, en el debate del Estado de la Nación. Ojo, esto no quita un ápice de realidad a lo que voy a comentar, dicho sea de paso. Pero sí prefiero enfocarlo de distinta forma a la convencial por un tema de salud, básicamente, la suya y la mía, en estos tiempos en los que la salud se ve tan atacada, precisamente por los individuos que integran la imagen de cabecera. No he escogido una foto cualquiera, no es la primera que he encontrado, no. Esta foto sin duda llama la atención, y se le puede sacar mucho partido, o al menos esa es mi visión. O mis visiones, cómo verán ahora.

Pues bien, aquí va la primera interpretación. Que es la más maliciosa, y la que ustedes ya se habrán imaginado en cuanto la han visto. Sí, parece que Rajoy esté haciendo un intento de saludo fascista. Esto lleva a los críticos de sus políticas a tratar con sorna el momento y manipular (en clave de humor, se presupone) lo que él intenta hacer en realidad, que es saludar a alguien. Pero claro, es Rajoy, un presidente de derechas, del PP, y que está recortando a diestro y siniestro, ahí es donde está el jugo del asunto. Esta imagen con Zapatero o Rubalcaba como protagonistas no ofrecería tanto juego, ni mucho menos. La gracia que todos captamos al instante en el segundo uno de visualizar esta captura, es la relación que se puede establecer entre Rajoy y todo lo que en España (por desgracia) huele a fascismo, osea, la dictadura franquista. Si Rajoy no llevase un año haciendo lo que hace esta foto pasaría desapercibida, pero por desgracia, nuestra perversa mente no puede evitar hacer comparaciones, que siempre, y ésta no es una excepción, son odiosas. Pero siempre se quedará en un intento de saludo fascista, por suerte.

Creo que esa interpretación estaba clara por todos. Ahora comienza mi desfase particular, el momento en el que comienzo a ver cosas que quiero compartir. Y es que nuestro querido presidente es muy polifacético, sí, ahora se lo diré yo. ¿Saben algo de rap ustedes? Si la respuesta es sí no les costará imaginarse a Mariano exactamente con la misma pose en la que lo ven, pero con vestimenta de rapero, sí, con su gorra y su sudadera ancha, improvisando cualquier tema que se les ocurra, mientras mueve el brazo al compás de los aplausos de sus compañeros de partido. Rajoy tiene flow. Esta es una versión demasiado divertida de la situación ¿No creen? Realmente lo que se debatía ayer era serio. Si yo me permito el lujo de satirizarlo, es por el precedente que crean los mismos protagonistas. Un precedente que da al escenario un aspecto de show, de función teatral. Abucheos, interrupciones, mensajes muy destacados que de contenido no tienen nada, y solo pretenden derribar al rival político... Así todo el día.

Analizando más a fondo la imagen me dan ganas de gritar: ¡Ave, César! Ya que el saludo de Rajoy casi se podría interpretar más desde ese punto de vista que desde el fascista. Ahora bien, lo de imaginárselo con la túnica blanca, sin pantalones, se lo dejo a ustedes. Me he detenido, además, en los demás integrantes de la foto, que también tienen lo suyo. Por ejemplo, Soraya Saénz de Santamaría, con la mirada hacia abajo, pose característica de la madre que se siente orgullosa de su hijo tras lo que acaba de hacer, y que no se atreve a mirarle directamente a los ojos de la emoción. Cuidado, también puede ser pose de enamorada. Tenemos a García-Margallo, que mantiene un aplauso muy directo al presidente, con una cierta inclinación hacia él, como queriendo ser protagonista. Así, hasta un sinfín de detalles podríamos apreciar, pero sin duda algo general destaco yo. Les veo, y me parecen de cera. Esas sonrisas me hace pensar que no comparten mi mundo, mi realidad. Eso que se llevan. En todos los sentidos.

Para acabar, les ofreceré mi visión final de Mariano Rajoy. Es con la que me quiero quedar, para mí, es la que mejor representa la realidad de todas. Ni el Rajoy facha, ni el rapero, ni el emperador. La mejor es el Rajoy torero. Díganme que no le ven con su traje de luces, esa mano recostada en el estómago, que le da una clase sin igual, mientras alza el brazo, lanza su montera al público (a su público, en este caso sería su gente del Gobierno), mientras grita efusivamente, con ese hablar tan característico: ¡Va por ustedes!
Desde luego que va por ellos, porque por pocos más puede ir.

domingo, 10 de febrero de 2013

Eurovegas o el verdadero "Alcorconazo"

Los aficionados al fútbol recordarán la gesta conseguida por la AD Alcorcón hace unas temporadas, denominada por todos como el "Alcorconazo". Bien, para los que le pille de nuevas, explicaré que consistió en que el modesto equipo de Alcorcón, por entonces militando en la Segunda División B del fútbol español, batió al todopoderoso Real Madrid en el torneo de Copa del Rey, consiguiendo una goleada en el partido de ida por 4-0. Casi nada. Recuerdo esta eliminatoria porque sin duda llevó a Alcorcón y a su equipo a lo más alto, poniéndola en el mapa para muchos. Hasta ahora. Según veo yo las cosas, el verdadero "Alcorconazo" está por llegar. Un hecho que dará que hablar desde ahora (ya se empieza a ver, este artículo es la prueba) y durante unos cuantos años más, sin que falte la polémica y las posturas encontradas. Se trata de Eurovegas.


Impresiona eh. Esta es una de las primeras fotografías que se han dejado ver del complejo que el empresario americano Sheldon Adelson tiene pensado implantar en Madrid, en Alcorcón como ya hemos dicho, para ser exactos. Lejos esta mi intención de hacer de esta entrada una crítica (negativa) feroz contra este proyecto, al menos no quiero hacerlo de una forma "facilona"... ya que realmente lo tengo muy fácil. Así, voy a comentar sin extenderme demasiado las razones que esgrimen de un bando y otro para querer o no llevar a cabo este megaproyecto. Los que por un lado lo ven como una solución a todos nuestros problemas económicos (ojalá) y los que de entrada lo destestan e intentar hundirlo. Para no engañar a nadie, voy a ser claro desde un principio. Yo no apostaría por un Eurovegas ahora mismo. No osbtante, eso lo explicaré más tarde.

Así bien, como hemos dicho tenemos a unos defensores a ultranza de este Eurovegas. Políticamente, estos defensores son miembros del PP, los que han acelerado que se lleve a cabo. Principalmente se trata de los del sector de Esperanza Aguirre, de la Comunidad de Madrid. Su argumento para llevar el proyecto a cabo se trata básicamente de la excusa de crear empleo masivo y un complejo que de una estabilidad turística y de reclamo para muchos sectores que se verían beneficiados. Por otro lado, nos encontramos con la oposición, que políticamente, como de costumbre, son todos los demás, afirma que se está dando al empresario americano un trato favorable de una forma descarada. Además, consideran que el modelo adecuado para salir de la crisis no es de ningún modo Eurovegas.

No quiero perder la ocasión de dar mi visión sobre el tema, que acorde a lo que he manifestado antes está muy cercana a la segunda corriente de opinión que he esgrimido. Yo no quiero Eurovegas por un hecho de modelo. No considero que sea el modelo a seguir. En primer lugar, no puedo evitar que se me venga a la cabeza tantos y tantos proyectos faranoicos que han llevado a las arcas públicas (especialmente las de las Comunidades Autónomas) a la más abosoluta ruina. Por desgracia ejemplos tenemos muchos, y lo que asusta de este caso es que se puede cumplir eso de que cuanto más alto apuntes, más grande será la caída. No me gusta, no me fío de las condiciones. En especial de las que tendrán los que trabajen allí ¿Empleo masivo? ¿A qué precio? Les seré sincero. Veo en Eurovegas un paso más (uno de tantos) para llevar a nuestra sociedad, a nuestra economía, a nuestra gente, a ese neoliberalismo bestial que no mira por nada ni por nadie. Cuestión de sistema, cuestión de modelo. Y más cosas me dan miedo, sí. Veo un nido para las mafias. Y no son prejuicios, es lo que nos enseña la historia. Como siempre, estoy muy influenciado, y recuerdo una escena de El Padrino, es ésta:

"Habia un muchacho con el que crecí. Era mas joven que yo. Me admirada, digamos. Hicimos nuestro primer trabajo juntos, trabajamos la calle. Las cosa iban bien, durante la prohibición. Metimos alcohol durante la ley seca en Canada - hicimos una fortuna- tu padre también. Como cualquier otro, lo amaba, confiaba en él. Más tarde tuvo un idea, construir una ciudad a partir de una parada en el desierto. El nombre del muchacho era Moe Greene, la ciudad que inventó fue Las Vegas. Este era un gran hombre, un hombre de visón y agallas. Y no hay siquiera una placa o un cartel que lo recuerde. Alguien le puso una bala en la frente - cuando lo escuché, no me enojé. Conocía a Moe, sabía que era cabeza dura. Hablaba fuerte, decía estupideces. Así que cuando apareció muerto, lo dejé pasar. Y me dije, "este es el negocio que elegimos" No pregunté quien dio la orden, ¡porque no tenía nada que ver con los negocios!".

Para que nadie me tome por tonto, Moe Green está basado en un gánster real, en Bugsy Siegel. La historia es real, el origen de Las Vegas es el que es. Que nadie tenga que cambiar el nombre de Sheldon Adelson para hacer una historia similar.

lunes, 4 de febrero de 2013

¿Resurge el cuarto poder?


Podría comenzar hablando de que el ex tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, ha sido pillado con 22 millones de euros en una cuenta en Suiza, pero no lo voy a hacer. Podría comenzar hablando de que se han descubierto unos papeles en los que presuntamente se ve clara la implicación del tal Bárcenas en los pagos de dinero negro a miembros del Partido Popular, pero no lo voy a hacer. Podría comentar la inoperancia del presidente de este partido en la aclaración de este asunto, pero no lo voy a hacer. Podría señalar, que además de ser el presidente de este partido político, es el presidente del Gobierno de España. Podría decirles lo que está pasando con Ana Mato, Gürtel, y su marido, pero no lo voy a hacer. Incluso podría afirmar que el PP es el partido que gobierna en España, pero no lo voy a hacer, no quiero asustarles más. Hoy Periodista es un blog de periodismo, como ya he comentado muchas veces, y por ahí irá mi enfoque. Mi pregunta antes de comenzar es simple. ¿Resurge el cuarto poder? ¿Vuelve el Periodismo?

Vivimos tiempos de cambio. No solo en el periodismo, en cualquier ámbito de nuestra compleja sociedad se progresa (o retrocede) constantemente, sin que usted o yo seamos plenamente conscientes. Dicen, algunos claro, que el periodismo está en crisis. Los más antiguos del lugar dicen que llevan oyendo esto toda su vida. "El periodismo está en crisis, su final está cerca". Puede que el periodismo esté en crisis desde su nacimiento, que sea su forma de vida, el andar sobre una cuerda que no tiene final, pero sí tiene un peligroso precipicio debajo. Sin embargo, parece que este oficio ha aprendido a conllevar el vértigo que su condición le aporta y no mirar abajo, bajo ninguna circunstancia. Hablando de los tiempos de cambio, y de periodismo claro, lo que especialmente se ha puesto en cuestión, seguro que lo han oído, es el futuro de la prensa en papel. Por un lado encontramos a los agoreros que anuncian su final, su irremediable final. Que ya no está en condiciones de competir con Internet, que es el futuro y el presente, dicen. Por otro lado, tenemos a los conservadores y viejos soñadores del papel, que les encanta sentarse a tomar un café por las mañanas y notar en sus manos ese rasgo característico del periódico a la antigua usanza. Bueno, he hablado de sensaciones, pero lo realmente importante son los datos.

Creo que si a alguien podemos considerar vencedor sin ningún lugar a dudas de la película de mafiosos que he contado al principio de esta entrada, es la prensa escrita. Sí, esa tan detestada, esa que ya tan pocos se acercan al quiosco a comprarla, que como mucho ven su portada desde lejos, comformándose con leer su titular. Este prensa está llevando una investigación y levantando la alfombra de un (o unos) caso de corrupción que puede levantar polvareda. Y lo mejor de todo, desde mi punto de vista, es la posibilidad de encontrar información de calidad en dos periódicos que se encuentran en las antípodas ideológicas. Hablo de El País y de El Mundo. Un periódico de izquierdas y otro de derechas. Puede que al leer esto a alguno le aparezca una sonrisa burlona. Creerán que soy un ingenuo por pensar en que detrás de estas publicaciones no hay nada más, no hay intereses particulares. Puede que los haya, en cualquier caso me da igual. Poco me importa que El País quiera derriba el Gobierno de Rajoy, si con sus informaciones no miente, y sí informa. Poco me importa que se piense que El Mundo está realizando una campaña de desprestigio al Gobierno con el apoyo de otra derecha con más esperanza. El caso es que uno y otro están yendo de la mano, con la información, el periodismo y la ciudadanía. Y eso se agradece.

No quiero dejar de comentar otro caso de periodismo puro y duro, al que un día dedicaré más tiempo porque se lo merece. Se trata de Salvados, de Jordi Évole. Hace ya tiempo que están ofreciendo un producto de calidad como hacía tiempo que no se veía en ese género periodístico. Lo mejor, puede que sea que lo ofrecen por la televisión. Sí, otro medio denostado por ser "la caja tonta" que nos lava el cerebro y nos desinforma constantemente. No todo es malo señores, hay gente que sabe hacer bien las cosas, aprovechémoslo. Ayer volvía Salvados con un 19,8% de share. Osea, una animalada, 4.307.000 de espectadores que dan un éxito rotundo al programa y ratifican que ni la gente es tan tonta como nos pensamos, ni está tan desinformada, y sobre todo, tiene ganas de saber más. Yo lo veo como un mensaje de optimismo. Sí, soy optimista. Yo creo que resurge el periodismo, creo que resurge el cuarto poder. Creo en el periodismo, y cada vez más gente puede que se de cuenta de que tener unos medios de comunicación en firme es una arma para la ciudadanía como hay pocas. Es el camino, sigamos así.
                 



domingo, 27 de enero de 2013

El Mundo: El de Millás o el suyo propio

Cuando comencé este blog dije que iba a hablar de libros. Y lo he hecho menos de lo que me hubiese gustado, he de admitir. No ha sido por falta de lectura, si no por falta de inspiración. Ha habido también mucha actualidad que comentar, mucha. Ya saben que la actualidad manda, y más en un blog periodístico. Sé que he repetido esto muchas veces, pero contar lo que pasa es lo principal para mí. Así que acepten mis disculpas. Hoy lo compensaré hablando de la novela de Juan José Millás: El mundo. Ganadora del premio Planeta en 2007, es una de las más famosas obras de este periodista, y escritor. Debo confesar que a la hora de seleccionarla en el momento de comprarla, me dejé llevar por la inspiración, como es costumbre ya. No había oído hablar de ella. Y no me arrepiento para nada de la elección. Antes de entrar en materia les diré como organizaré la información que yo quiero transmitir a partir de las sensaciones que me ha provocado la lectura. Por un lado, "El mundo" desde el punto de vista de cualquier lector. Por otro lado, "El mundo" desde el punto de vista de alguien que escribe (o al menos lo intenta) o que se dedica a esto de contar historias (un periodista). Como ven, hoy no les hablaré de temas tan trascendetales... o al menos lo intentaré.

Millás es un escritor muy universal. Cuando digo que me parece muy universal, quiero decir que abarca todo. Es más, quiero decir que cualquiera se puede ver identificado, representado o emocionado con lo que él escribe. Y en esta novela más que en ninguna, que a nadie se le escape que se titula "El mundo". Por qué se titula así no se descubre en ningún punto exacto de la novela, es algo que se va asimilando conforme vas leyendo, conforme vas adquiriendo sus experiencias, que las vives como tuyas. Sí mencionaré un hecho muy destacable de la novela, o que a mí al menos me ha llamado la atención. Se trata de "la Calle". De su calle de la infancia. Que puede ser la mía. O la de usted. "La Calle" se va apareciendo a lo largo de la novela, se va apereciendo a lo largo de su vida, ya esté en Madrid o en Nueva York. ¿Qué nos quiere decir con esto? Para mí nos lleva al título. La Calle es el mundo. Es complejo acertar en lo que Millás intenta decir, creo que como los buenos escritores deja la imaginación a su libre albedrío. Desde mi punto de vista, nos quiere decir que no puede escapar de ese lugar. Que siempre le acompañará, que ha sido lo que ha marcado su destino, su vida, que toda percepción de su escritura está marcada por ese pasado. El pasado de Millás no ha sido nada fácil, nos lo relata de un modo autobiográfico-novelesco. Pobreza, enfermedad, pocas perspectivas de futuro, abusos religiosos... Es un retrato de una España.

Les he dicho que esta novela escondía otro punto de vista. El de alguien que escribe. Bien, antes de esto, he de decirles que si nunca han leído a Millas, "El mundo" es una gran novela para comenzar con él. Digo esto porque a lo largo de ella se dan pinceladas explicativas de por qué él ha escrito otras novelas, qué le influyó en su momento a escribirlas. Por tanto, si su caso es el contrario, que se ha leído todo de él, también disfrutará porque muchas cosas le sonarán. Pero sobre todo usted disfrutará mucho si le gusta escribir, lo haya hecho en mayor o menos medida. Reflexiona mucho acerca de la labor del escritor, nos deja grandes frases sobre esta hermosa labor, y dice verdades, que nos pueden gustar o no, pero son ciertas, como que muchas veces si contáramos de dónde viene todo lo que escribimos nos daría vergüenza. También emociona leer como cambió su vida descrubir el mundo de la lectura en primera lugar, claro está, y más tarde se presupone que el de escribir. Por cierto, da algún palo que otro a la gente que hace lo que hago yo ahora mismo, críticas literarias.

Mientras leía "El mundo" se me vino a la cabeza la función metalingüística del lenguaje (cosas que tuvo que estudiar uno). Consistía en hablar del propio lenguaje, por ejemplo, "vivir es un verbo". A mí esta novela me ha parecido que habla de la escritura. Habla de mucho más, evidentemente, ante todo habla de él, de Millás. Llegados a este punto ¿Será Millás la escritura? Igual les suene algo exagerado, pero se trata de un hombre que ha supeditado su vida a este oficio. Se nos presenta el Mundo más universal que nunca... ¿O era la calle?

martes, 22 de enero de 2013

Retrato de un traidor

"El que revela el secreto de otros pasa por traidor; el que revela el propio secreto pasa por imbécil." Voltaire

Retrato de un traidor. O de un farsante, quizás esa es la mejor palabra, farsante. Es imposible ver a Lance Armstrong en esta imagen. Ya nadie ve al...¿Cuántas veces campeón del Tour de Francia? Ya no importa, porque no valen nada. Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. A pesar de que este americano se ponga sus mejores galas para contar lo que contó, sigue produciendo la misma tirria. Intenta transmitirnos seguridad, ferocidad. Lo hace con una mirada de lobo que penetra en los corazones de todos sus fans, corazones rotos de dolor al ver a su ídolo caído. Su boca entreabierta nos lleva directamente a su mensaje. Frío, sin nada de arrepentimiento. Nos quiere intimidar. Pero a Lance le traiciona el cuerpo. Su cabeza ladeada indica sumisión. Le hace pequeño, nada amenazador. Está asustado, muy asustado por el fracaso. Él sabe que queda expuesto al mundo. Que ahora él ya no tiene el mando, que somos nosotros los que decidiremos en qué lugar queda para la historia. Retrato de un traidor.

Lance Armstrong se ha dopado. Él mismo lo reconoció en esta dura entrevista de la semana pasada. Lejos está mi intención de hacer un juicio a Armsntrong. Ya tendrá suficientes de aquí hasta que muera. Tampoco quiero hacer un análisis de por qué el ciclismo ha llegado a esto (bien podría, alguien debe hacerlo). Quiero centrarme en el ídolo que ya no lo es. La leyenda que deja de serlo. El referente que se cae, como los cimientos de un edificio viejo. Para aquél que no lo entienda, descubrir que Armstrong es un farsante estaría al nivel de que en sus respectivos deportes lo fueran Maradona, Pelé, Michael Jordan, Bolt, Phelps... En definitiva, deportistas que han hecho llegar a su modalidad a lo más alto, que han servido de espejo para los que empiezan, y que han ocupado el corazón de la gente duante mucho tiempo.

¿Hasta qué punto un hecho así puede afectar? ¿Hasta qué punto esto es bueno o malo? ¿Debe haber gente intocable? No puedo evitar caer en un concepto: Tótem. "Un tótem es un objeto, ser o animal natural que en las mitologías de algunas culturas se toma como emblema de la tribu o del individuo, y puede incluir una diversidad de atributos y significados." El tótem es el principio y el origen, algo sagrado e inviolable. Se nos puede quedar algo lejano ya que procede principalmente de la cultura oriental. En Occidente siempre nos ha puesto más eso de derribar mitos (con razón o no). Cuando me enteré de la confesión del hasta ahora, mejor ciclista de la historia, no pude evitar acordarme de un relato.

De algo tiene que haber servido ver hata la saciedad los capítilos de Los Simpsons. Uno ya es perro viejo y hay cosas que quedan grabadas. Jebediah Springfield fue el fundador de la ciudad que lleva su nombre, el pueblo de Los Simpsons. En un capítulo, Lisa descubre que en realiad el adorado por todos se trata de un farsante, un pirata y un asesino en realidad. Cuando Lisa intenta destapar la verdad se ve ante mil dificultades. Ya sea a modo de un pueblo que no escucha, porque no puede admitir que su referente sea un impostor, o de censuradores, que podrían recordar a los tramposos de las tramas de dopaje en el ciclismo. Al final, Lisa consigue pruebas que no admiten dudas, y se dispone a contar la verdad el mismo día del homenaje a Jebediah. Sin embargo, no es capaz de hacerlo. No puede mirar a los ojos a toda esa gente, y romperles el alma. Probablemente de haberlo hecho hubiese descorazonado a todo un pueblo. "Jebediah Springfield fue genial... solo quería deciros que he investigado mucho y que fue... genial" A continuación el pueblo enloquece y sigue la fiesta. Una fiesta falsa en su origen, pero a nadie parece importarle. Todos son felices. 

Lance Armstrong no fue genial. Es traidor e imbécil, porque revela su secreto y el de otros. También es un mentiroso, ya que había negado su inocencia. Además de extorsionador, por sus presiones al resto del pelotón. No nos engañemos, por desgracia, en este caso la mentira no podía ser eterna. Porque el ciclismo sigue, o eso queremos. Buscarle un futuro a este deporte es lo que hace que no podamos caer en engaños colectivos, como en el ejemplo de Los Simpsons. Es un tótem que cae, con todas sus consecuencias. Que sea el fin de una era.

viernes, 18 de enero de 2013

Anatomía de un instante

Anatomía de un instante es una novela de Javier Cercas, de la que no voy a hablar. No voy a hablar de ella porque no la he leído, basicamente. Pero con permiso voy a tomarle prestado el título de su obra a este laureado escritor español, porque me viene al pelo. Si algo he aprendido de otro gran escritor - y periodista, ojo - español, llamado Juan José Millás, es que hay novelas, libros, o artículos "que forman parte de un plan, y otros que se cruzan violentamente en tu existencia". Como se podrán imaginar, este artículo me arrolló sin miramientos. Y lo hizo en clase, a una hora intempestiva, en la que yo no esperaba inspiraciones o golpes emocionales así. Imagínenselo, tuve que empezar a apuntar cosas como un loco. Fue en clase de Antropología Social, en concreto nos encontrábamos despedazando - despedazando totalmente - el cuento infantil Caperucita Roja. Digamos que lo pusimos patas arriba, lo analizamos por completo, buscamos significados, intentamos buscar hasta el porqué del gorro rojo. Esta clase me abrió los ojos, pero aún no diré por qué. Antes contaré unas historias.

Así, en mitad de la clase, se me vino a la cabeza un hombre, bueno, todo un maestro: Jorge Luis Borges. Para aquél que no le haya leído, este escritor argentino es todo un universo, una filosofía. En el momento en el que nos encontrábamos dando distintas versiones de lo que era Caperucita Roja, yo me acordé de algo que le había leído a él. Fue en su libro Historia de la eternidad, y en concreto recordé su especial admiración e investigación por esa obra tan famosa y conocida por todos como es Las mil y una noches. En ese despertar mañanero en el que me encontraba visualicé perfectamente a los traductores de esta obra, de los que Borges hablaba en su libro. Pongo en antecedentes. Como tantas otras, Las mil y una noches, ha sido traducida en más de una ocasión, y esto hace muchos años significaba cambiar interpretaciones, censurar cosas, o añadir otras. Borges nos lo cuenta. 


Por un lado tenemos al Capitán Burton, al que se le debe la primera traducción integral al inglés de esta obra, y que contenía matices eróticos. Por otra parte, encontramos al doctor Mardrus, es el que realiza la traducción del árabe inicial al francés, y se le reconoce como el traductor más veraz, eliminando la censura anterior llevada acabo por cuestiones morales."Mardrus aumenta la parte humana, es decir, la pasión, los refinamientos, el dolor" (...) "Sus noches son todo un mundo, son todo el Oriente, con sus fantasías exhuberantes..." Y por último la de Enno Littmann, cuya traducción es de una franqueza total. No lo retraen las obsecenidades más inefables. No omite una palabra. Estos son los principales, pero podemos encontrar una anterior en francés de Antoine Galland, texto expurgado de adulterios y hechos de sangre. Ah, ¿Qué no se sitúan en lo que les quiero comunicar? Esperen.

"A Borges le fascinaba comparar las diferentes traducciones del libro y descubrir cómo los traductores habían añadido o quitado a su antojo"

Una de las formas que tiene de contar las cosas Millás es a través de los articuentos. Este escritor se vale de todo para retratar la realidad, de cualquier aspecto de su vida, de lo que vea o de lo que oiga. Se puede comprobar en su libro El Mundo, del que hablaré más adelante, en un artículo propio. Pero cuenta su vida, simplemente eso, pero de una forma única, ¿Novelizada? Puede, pero no todo el mundo es capaz de ser consciente de ciertas cosas, él sí. Saben, creo que lo que hace Millás no dista en absoluto de lo de Borges, o de mi clase de Antropología. Ya sea desde el punto de vista de un escritor o de un periodista, el objetivo es contar, es explicar, es hacer ver al otro, lo que solamente tú puedes ver. Y que a nadie le sorprenda, porque siempre ha sido así. El mundo ha necesito de parábolas, cuentos, fábulas para seguir adelante, para poder comprender. Y se ha necesito gente que los cuente, y claro, no es lo mismo que te lo contara Aristóteles, que un juglar, que te lo contara Borges, o Millás. He puesto el ejemplo de Las mil y una noches porque me parece clave, ya que pocas obras han tenido tanta trascendencia en nuestra historia, sin embargo, investigando nos econtramos ejemplares totalmente diferentes. Igual que con Caperucita. He aquí la importancia del escritor, del periodista, del contador de historias al fin y al cabo.

Anatomía de un instante. Volvemos al principio, que es el final. Mi instante, ese momente de lúcida revelación. No voy a engañar a nadie, en ese momento aprendí algo mucho más importante que lo que se puede deducir hasta ahora. Podría decir que he aprendido lo importante que es para un periodista el plantearse todo, el buscar respuestas, el estar atento incluso al vuelo de una mosca, la responsabilidad que adquiere en el devenir de la sociedad. Pero no, yo esto ya lo sabía y simplemente lo comprobé en ese instante. Instante. Les pondré las palabras de un hombre que ha sido noticia esta semana -yo esto no lo tenía planeado, lo prometo- y que explica a la perfección lo que sentí yo, se trata del nuevo entrenador del Bayern de Munich, Pep Guardiola: 
"Quiero mi oficio, tengo pasión por mi oficio, creedme, lo adoro" (...) "Al final, todo se reduce a instantes, en cada una de nuestras profesiones, de nuestros oficios, todo acaba en un instante" (...) "Llega un momento fantástico, que da sentido a mi profesión".

 
Con estas palabras el técnico catalán explicaba que él era entrenador por ese momento, el suyo particular, en el que encerrándose en su despacho del Camp Nou, recibía una inspiración, y sabía cómo ganar el partido. Yo descubrí el mío. Tras muchos artículos en los que tuve que repensar mil cosas, tuve la revelación. Y ese momento es impresionante para cualquiera que escriba, se me vino este artículo de arriba a abajo. Comprendí que por ese momento, por ese instante, esto merecía la pena. Esta es la anatomía de un instante.

lunes, 14 de enero de 2013

Matices sobre Dios


"Primo, ¿El niño Jesús... es el Dios?" podría haber empezado este artículo con multitud de citas de científicos, intelectuales, pensadores, escritores, artistas, cómicos o personalidades de nuestro mundo sobre la figura de Dios. Pero he aprendido que desde lo más íntimo e insignificante en la mayoría de ocasiones uno llega a ser, paradójicamente, el más universal. Esa pregunta me la hizo mi primo pequeño estas Navidades tras encontrarse en un balcón una tela que rezaba - y nunca mejor dicho - "Dios ha nacido" acompañado de una imagen del niño Jesús. Y claro, esto a un niño de seis años que sus conocimientos religiosos son limitados o nulos, le deja totalmente paralizado. "¿Entonces Jesús quién es? ¿Su hijo? ¿Y qué pasa con José?" Intenté explicarle el concepto de la Santísima Trinidad, pero desistí en el momento que, tras explicarle lo que era el Espíritu Santo, representado con una paloma, el crío se echó a reir de tal forma que acabó orinándose encima.

He de decir que pese a que no entendió absolutamente nada, prefiero esta versión mía, muy caricaturizada, a otras. Para nadie es sorpresa que antaño, religión era igual a miedo. Miedo, y esto nos debe causar sorpresa, porque la gente antigua vivía en el propio miedo, y que lograsen inculcarles más es sorprende, y vomitivo en mi opinión. Hablo de no tener nada, absolutamente nada, una miseria bestial, y a pesar de eso, dar gracias a Dios. Sin embargo, no quiero entrar a fondo en un tema tan frondoso, ya que daría para muchos a artículos, dejándolo solamente en uno el tema se quedaría muy indocumentado. Así que prefiero hablar de experiencias, como la anterior, de impresiones, de recuerdos, de detalles a primera vista no muy visibles, maticemos a Dios.

Cuando uno habla de religión lo hace con bastante conocimiento de causa. Por suerte o por desgracia, muchos años en un colegio católico dan para mucho. Probablemente si hoy pudiese observar todo aquello desde arriba, sin participar en los hechos, viéndome a mí, allí sentado, podría analizar más aspectos. Pero tengo lo que tengo, y con ello voy. Yo no conozco la vida sin esta religión católica occidental, es decir, desde que tengo conciencia sé (bueno, me contaron) que existe un Dios, con su hijo llamado Jesús, nacido de la Virgen María. Hasta ahí bien, y supongo que el resto de conocimientos vinieron a través de infumables clases de religión, misas etc. Misas. Mis recuerdon de ellas son de que a veces nos gustaban porque nos perdíamos clase, pero claro, si eran a las ocho de la mañana aguantar despierto era un premio. Y había que cantar. Pero bueno, esto es algo que con el tiempo se diluía, y conforme crecías ibas haciendo lo que te daba la gana, como hacer gestos obscenos en mitad de los cánticos. De vez en cuando tocaba confesarse. Sin duda eso era lo peor. Yo no tenía ni idea de qué contarle a aquél extraño que me esperaba en un cuarto aparte, todo envuelto en un misterio terrible, y al que yo le tenía que decir unas palabras mágicas, a modo de contraseña "Ave María purísima" a lo que él respondía "Sin pecado concebida".

Yo no tenía pecados. O no era consciente, francamente, me daba igual tenerlos. Así que me inventaba cualquier chorrada para salir del paso. Era un ejercicio de imaginación importante. Podría contar mil anécdotas, pero tampoco quiero aburrir a nadie. Una de las imágenes que tengo para siempre es al cura de siempre, dándonos la misa que no nos había dado nunca el día de nuestra orla. Soporífera, puro mitín político, vendiéndonos su bachiller, en su colegio de curas. Y la instantánea siguiente que tengo es a mí y a mis amigos sentados y mirando al horizonte mientras el resto comulgaban allí por última vez. Es gracioso, siempre he pensado que la religión me iba a acompañar de una forma u otra en mi vida. En cuanto salí de allí, comencé a escuchar la COPE. Nadie me entendía, no me pegaba. Pero bueno, ese es otro tema.

Me mojaré, aunque creo que a estas alturas todos adivinarán que no creo en Dios. Me considero agnóstico, porque no le necesito en mi vida y no sé decir si existe o no. Pero tengo un gran respeto a la religión y me explico. Un movimiento que mueve a tanta gente tiene que tener algo. Se han cometido atrocidades por este tema. Se han hecho cosas preciosas, también. Tenemos desde horribles seres humanos que han convertido la Palabra de Dios en un arma de guerra, hasta humildes y desconocidos héroes, que en nombre de Dios han ayudado desinteresadamente, y para mí si alguien ayuda, no es de recibo que nadie le pregunte el porqué. Además, creo que está claro que Dios de una forma u otra ha penetrado en nuestra sociedad. No sé si Dios nos habrá creado, pero desde luego nosotros le hemos creado a él. Y le creamos todos los días, cada vez que decimos un "Me cago en Dios" o un "Gracias a Dios". En nuestro lenguaje, y en nuestra organización estructural a base de fiestas, o algo tan simple y tan verdadero como que contamos los años desde el nacimiento de Jesús de Nazaret. 

¿El futuro de la religión? Pues deberá seguir el que sus seguidores quieran que sea. Ojalá algún día acabe ese proceso político-religioso que tantos males provocó y que pese a la separación Iglesia-Estado actual hoy pervive a modo de vicio en los altos dirigentes. Las iglesias se vacían, ya no hay miedo. Volvemos a tiempos malos, pero ahora ya es muy difícil asustar a nadie. Y con ciertos mensajes que se envían desde los altos mandos, lo único que se consigue es perder adeptos. Si yo fuera responsable de comunicación de la Conferencia Episcopal, impediría a más de uno salir en los medios. Me iría a los barrios, a los suburbios, y acercaría a la gente a esa gente que basa su vida en Dios, haciendo el bien. A la que da comida a su alumno que no tiene casi nada, la que enseña en el colegio y se queda toda la tarde ayudando a chavales a tocar la flauta. Con esa Iglesia, otro gallo cantaría.